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El estrés provoca que niños y adolescentes desarrollen sintomatologías ansiosas y depresivas, trastornos del sueño y de la alimentación, conductas disruptivas y bajo rendimiento académico
Investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) han creado un nuevo método dirigido a medir el estrés infantil, conocido como 'Inventario de Estresores Cotidianos', y que pone el acento, según sostiene los propios expertos, en la preocupación que muestran los menores por su apariencia física, la participación en muchas actividades extraescolares y el estar solo mucho tiempo como algunos de los factores que influyen en el riesgo de sufrir estrés infantil.
Según recoge la Plataforma SINC, que concreta que dicho informe se ha publicado ya en la revista española 'Psicothema', este método de medición del estrés infantil contiene hasta 25 ítems de situaciones diarias en las áreas de la salud, la escuela, la familia y la relación entre iguales, aspectos todos ellos relevantes en el desarrollo infantil.
Además, este inventario se valida también con otras fuentes como el profesorado y las madres y padres, toda vez que se relaciona con las calificaciones escolares y con los problemas de salud.
Del mismo modo, se asocia con un indicador hormonal (niveles de cortisol al despertar) y permite predecir el 'ajuste socioemocional' de los niños.
"Este inventario proporciona una valiosa información para el desarrollo de pautas de intervención psicoeducativa que mejoren la convivencia escolar y favorezcan que los niños desarrollen herramientas adecuadas para el manejo del estrés cotidiano a lo largo de sus vidas", explica al respecto la autora principal del estudio y catedrática de la UMA, María Victoria Trianes. En el estudio han participado 1.094 niños de entre ocho y 12 años procedentes de 17 centros escolares de Málaga.
Según los expertos el estrés provoca que niños y adolescentes desarrollen sintomatologías ansiosas y depresivas, trastornos del sueño y de la alimentación, conductas disruptivas y bajo rendimiento académico.
Además, advierten de las consecuencias que acarrea en la salud física. Por ello, su prevención y tratamiento efectivo "tendrá consecuencias de salud mental y desarrollo óptimo en la infancia y adolescencia", concluye dicha especialista. |